No a la Radio Hostal
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Tito Rodriguez junto a amanda Gutierrez, actriz Venezolana que protagonizo la telenovela “Maria de los Angeles” y que fue invitada al FICA.
Tito Rodríguez Linares.
En la popular calle Libertad, vecina de las legendarias aguas de Sachachorro, nació don Tito Rodríguez Linares, el hombre que iba a convertirse en toda una institución en el mundo de la radio. El talento de la buena e inconfundible dicción, para dominar las ondas del éter, la capacidad para alcanzar la audiencia del oyente, fueron innatos. Es decir, no pasó por las aulas de ningún instituto radial, ni fatigó clases universitarias periodísticas.Pero sí encaró con profesionalismo y rigurosidad sus dotes y dones. Los locutores de hoy deberían aprender mucho de su ejemplo, pues no improvisaba para nada, nada dejaba a los vientos del azar. El libreto, la guía máxima de la locución, siempre estuvo presente en sus emisiones diarias. Es decir, hablar ante un micrófono es trabajo. Cree que el desprestigiado oficio puede salvarse gracias a un esfuerzo colectivo.
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Nestor Ruiz Jaram, James Beuzeville, Tito Rodriguez, Augusto Falconi, Silia Pinal, Cesar Arias, Roger Rumrril, Javier Davila e Igor Calvo en una de las actividades del FICA.
¿Como se manifestó en ti el oficio del periodismo hablado o locución?
Cuando estaba en la secundaria, en el Colegio San Agustín, se me manifestó la locución como algo natural, como una habilidad que vino conmigo. Tanto fue la cosa que uno de los padres me dijo que iba terminar como locutor. No se equivocó. Por razones de influencia familiar tuve que optar por una carrera universitaria. Fue así como ingresé a San Marcos para estudiar Ciencias Económicas. En esas andaba cuando un amigo me llevó a Radio Incahuasi, ubicado en el sótano de la calle Alfonso Ugarte, donde funcionaba el local del Partido Aprista Peruano. Era para practicar el oficio, como una antesala de lo que vino después. Entonces tenía 19 años y allí comenzó todo.

Una foto familiar: con su esposa de toda la vida y una de sus hijas.
¿Qué ocurrió con la universidad?
La tuve que abandonar, pues me sentía a gusto con lo que hacía. Era fascinante laborar en ese medio que entonces se vinculaba más con la gente, tenía otro nivel. No había la televisión y la calidad era óptima. Como anécdota te digo que don Ramiro Prialé se bajaba solamente a escucharme y me decía que mi garganta era de oro. Después fui a trabajar en Radio Continente, cuyo gerente era Manuel Ique Cornelio. Luego me convertí en locutor comercial de la verbena musical que se realizaba en la plaza Manco Cápac. Más tarde fui al hipódromo de Monterrico donde me encontré con Luis Angel Pinasco.
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German Peralta Tang, Artidoro Garcia, Ibico Rojas, Mauro Llerena Perea, Horacio Rengifo, Alvaro Mesia y Tito Rodriguez. Equipo historico de locutores que marcaron epoca.
¿Entonces que pasó, cómo es que acabaste en Iquitos para siempre. Se supone que estabas afincándote con éxito laboral en Lima?
Abandoné la capital debido a una grave enfermedad de una tía, Angelina Linares. La tuve que sacar del frío costeño y traerla al calor del trópico. Yo iba a quedarme unos quince días en mi tierra natal y regresar. Pero entonces ocurrió algo. Cuando me fui a Radio Loreto a visitar a Isaías Gómez Linares para trasmitirle un mensaje de disculpa de Ibico Rojas, que entonces había ocupado mi puesto en Lima, me pidió que trabajara en su radio. La competencia de entonces, de Radio Atlántida que era propiedad de Jorge Reátegui Burga, me invitó a una conversación privada y me ofreció el doble de lo que ganaba en Lima. Además, me ofreció la administración de Radio La Hora. Dos buenas razones para quedarme. Así fue como se decidió mi vida en esta ciudad.
¿Cómo era entonces tu trabajo?
Era locución de cabina. Es decir, tenía que presentar discos, dar la hora, pasar avisos. Allí trabajé con Raúl Hidalgo Morey, Germán Peralta Tang y otros más que después adquirieron merecido renombre entre nosotros. También fui incorporado a un programa humorístico que se trasmitía en vivo con abundante presencia de público. En ese tiempo de bonanza me casé. Era 1962. En 1963 se fundó Radio Amazonas que era propiedad de un consorcio conformado por Máximo Meléndez, Rafael Hernández, Rafael Eguren y Juan Isern Córdoba. El director era Ibico Rojas. Allí fui director y conductor del radio periódico El amazónico, donde tenía un equipo de redactores que escribían los artículos para luego ser transmitidos.
En qué momento aparece el personaje Sicshi?
En marzo de 1964. El autor de la idea original del libreto fue Manuel Iglesias quien pensaba hacer ese personaje. Pero no le daba la voz y tuvo que buscar entre los que trabajábamos en la radio. Después de una larga búsqueda salí encarnando a ese personaje. Pero el nombre del programa, donde dialogaban ambos seres, yo y ashishito, se llamó El matutino llullampa. Después adquirió el nombre que lo hizo popular entre nosotros. El éxito fue impresionante. Un factor importante que ayudó en ese éxito fue la potencia de la emisora que nos permitía copar la región amazónica, países del extranjero. Al principio los libretos eran escritos por Manuel Iglesias. Después participé yo mismo en la redacción como una manera de decir también lo mío.
¿Cuánto duró y por qué se acabó?
En la preferencia del público duró 30 años. Se acabó por un lamentable error. En el acuerdo verbal entre ambos se estableció que cada uno de nosotros iba a buscar su publicidad. De ello se aportaba para el pago a la radio. Eso se acabó abruptamente cuando durante la gestión de Tomás Gonzáles Reátegui los periodistas después de estar sin contrato por tres meses con el Gobierno Regional recibimos los pagos atrasados, en efectivo, sin pasar por las acostumbradas trabas y demoras burocráticas. Era una buena cantidad de dinero y Manuel Iglesias creyó que tenía derecho a recibir su parte de un dinero que no le correspondía, pues la entidad estatal era auspiciador mío y no de él. Después pese a todas mis gestiones para volver a emitir el programa él no quiso.
Tu opinión sobre la radio de hoy
Para mí la radio de hoy equivaldría a un hostal, donde el propietario se sienta, espera al cliente que viene con el dinero y alquila el espacio, sin fijarse en nada más. Sólo le interesa su ganancia. De tal manera que cualquier hijo de vecino, hasta los entenados, puede acceder a la radio. ¿Cómo no tener entonces ante los micrófonos a improvisados, gritones? Desde luego, estoy en contra de esa radio hostal.
¿Qué se podría hacer para mejorar el nivel de la radio en esta ciudad?
Primero, que las empresas radiales seleccionen y busquen a los mejores locutores, los mejores productores. Segundo, que se pague mejor a los periodistas. En sus buenos tiempos Radio Eco nos pagaba un buen sueldo, nos daba comisiones, regalías y teníamos todos los derechos sociales de cualquier empleado. Tercero, que las entidades que contratan habitualmente la publicidad no confíen en improvisados, sino que pidan a las radios trabajos creativos que resalten realmente el servicio y los trabajos de la institución.
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No sabía que Shicshi (que no escuché jamás sicshi, que tal vez sea el vocablo correcto), casi llegó aser colega mío por lo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Cuatricentaria UNMSM. Lástima que haya abandonado los estudios. Seguramente en sus años estudió en La Casona del Parque Universitario.
Un golazo el “Matutino Llullampa”, realmente llullampera esa dupla Shicshi & Ashisito (una versión muy regional -oral de esas duplas universales tipo Gordo-Flaco, Abott&Costello) . En mis años infantiles hasta faltaba a la escuela para escucharlos a las 8 de la mañana (y lo repetían creo en la noche) . El colo: su versión socialité (parodia del programa “Alta Sociedad” de Peralta Tang), el “Pijuayo Laife” era un mate de risa pero también tenía una elevada carga racista.
Larga vida a Rodríguez Linares y a su entrañable partner Manuel Iglesias Noriega, no svemos en el cogollo del pijuayop laife!
Que agradable sorpresa leer una entrevista a este gran locutor el señor Tito Rodríguez, a quien pasé toda mi infancia escuchándolo. Que pena que sus comentarios no sean escuchados. Desde Rio de Janeiro le envio un gran abrazo a este SENOR LOCUTOR. Atentamente : ANA HIDALGO
Excelente reportaje a nuestro querido Tito, un gran hombre que merece nuestro reconocimiento, un ejemplo que muchos locutores de la actualidad deben imitar, sus programas entretenian y educaban, no se escuchaban gritos e insultos al aire como ahora.
Atentamente. Marilyn Pinche