Batman: Mucha Noche

Debo confesar que siempre me he sentido identificado con el mundo de los superhéroes, pero también con su espacio interior y personalidad. Digámoslo así, me atrae en behind scenes del personaje, el después de haber ganado la batalla circunstancial contra los malos. El superhéroe más complejo y complicado siempre va a ser el más popular. Porque carga con una ambigüedad y una fuerza que nace, precisamente, de las contradicciones de su rol.

Más allá de la que le dio su creador Bob Kane (ilustrador de las clásicas historietas), Batman ha tenido muchas caras en su larga existencia. Yo, que las he visto casi todas (y recuerdo con mucho cariño algunas), puedo señalar que el personaje ha disfrutado constantemente de las mieles del triunfo, pero sin embargo nunca ha estado en paz consigo mismo. Siempre ha existido detrás del aura del chico bueno un rastro sombrío que finalmente ha sido develado en toda su extensión.

Hace unos días se ha estrenado The Dark Knight (El Caballero de la Noche), la más reciente entrega de esta legendaria saga cinematográfica. Dirigida por Chris Nolan (realizador de clásicos contemporáneos como Amnesia y Memento), a un costo de 185 millones de dólares, precedida de una extraordinaria campaña publicitaria. Más allá de toda la parafernalia, creo que estamos frente a uno de las más siniestros, elocuentes, desaforados, intensos y honestos retratos que del hombre murciélago y sus antagonistas.

El Caballero de la Noche genera sensaciones y sentimientos encontrados. Si uno sigue la línea narrativa de las más de dos horas y media que dura el filme, encuentra las referencias básicas del universo del comic. Sin embargo, este mundo, que nos ha legado la famosa serie televisiva de los años sesenta, las películas de Tim Burton, Joel Schumacher y el anterior filme de Nolan ha devenido en más oscuro y pesadillesco, casi como el preludio del lento descenso a un infierno compuesto de maldad y locura, del cual debe aflorar la redención, no solo a partir de la rectitud, sino también del sacrificio y la vocación estoica que precede a la templanza.

Batman, popular pero al mismo tiempo marginal, un animal humano que debe mantener la fe en sí mismo y al mismo tiempo su confianza en la bondad de una sociedad que no lo comprende e incluso lo desprecia, Esa sociedad es la que usa el Guasón (espectacular Heath Ledger) para infundir terror y anarquía por el mero hecho de la diversión (“Hay hombres que buscan simplemente que el mundo arda” le dice el mayordomo Alfred al alter ego Bruce Wayne, en una precisa definición de la personalidad del demente que ha puesto histérica a Ciudad Gótica).

El Caballero de la Noche vence a los villanos y salva al mundo, aún a costa de no poder salvarse él mismo. Pero el mundo hace tiempo ha perdido la fe. Y se permite el lujo de perseguir a sus propios guardianes entre el centeno. Batman y Harvey Dent el fiscal héroe que después experimenta una mutación física y psicológica atroz, son dos caras de una misma moneda. Solo que la de Bruce Wayne/Batman, alejado, misógino, esquizofrénico en su concepción del deber, se encuentra en las antípodas de lo que termina convirtiéndose el hombre en quien había depositado toda su confianza con el fin de hacerle cambiar de vida. El héroe Dent, que había expuesto su rostro para vencer a la mafia, al ser expuesto a una situación límite de pérdida y dolor, cae en las redes del mal que ya había inoculado el Guasón en todas las mentes y sensibilidades. Ante ello, lo único que queda es bucear entre las sombras, la oscuridad, la noche sobre la cual Batman camina con armadura de guerrero y defensor de la justicia, peleando eternamente y al mismo tiempo siendo castigado por una sociedad que lo mira con recelo pero no puede darse el lujo de dejarlo ir, por miedo, conveniencia o terror del Mal, tan espectacularmente encarnado en el Guasón de Heath Ledger. El protector vigilante luchará todas las batallas aún sabiendo que quizás nunca gane la guerra.

El Caballero de la Noche es una de las más grandes adaptaciones de comics de todos los tiempos y de hecho una de las mejores películas del 2008. Pero al mismo tiempo es una historia cruel y desesperanzada, una de las más sofisticadas, reales y crueles pinceladas sobre lo peor de la condición humana. Uno no deja de sentir emoción y tristeza, repugnancia y al mismo tiempo ilusión, como en una montaña rusa de la cual siempre sales parturbado. No hay duda que la historia, los abrumadores efectos especiales, la banda sonora de Hans Zimmer y James Howard, las maravillosas actuaciones (empezando por la del finado Heath Ledger, aterrador y macabro en su papel de Guasón, en contrapunteo con la aplomada y digna de Christian Bale como Batman), son como un verdadero monstruo – creado por Nolan - ante el cual es difícil no maravillarse ni, humildemente, rendirse.

Luego del final de la película (en que el detective Gordon/Gary Oldman narra dramáticamente el destino marcado para nuestro héroe enmascarado), cuando todo se fue a negro y se sucedieron los créditos, quedé con un nudo en la garganta, del cual no me pude recuperar sino media hora después, caminando solo a través de frías y oscuras calles citadinas. Muy cansado, pero al mismo tiempo melancólico, alucinado, vigilante. No es poco decir.




Envia esta nota a un amigo

:

:

:

4 Respuestas to “Batman: Mucha Noche”

  1. La película en verdad es desopilante. En verdad que si un padre quiere llevar a sus hijos a ver una clásica película de superheroes tiene que pensarlo dos veces.

    Los personajes están muy bien construídos y la alternancia entre ellos, desnuda la realidad del ser humano, pues alternan entre el bien y el mal, como las dos caras reflejadas en la cara del fiscal del distrito.

    Esta película sera como todo buen clásico, te deja una profunda impresión desde el inicio, pero tiene que ser revisitada para encontrar cada una de las sutilezas de su desarrollo.

    Totalmente recomendable.

    Saludos,

    Juan José Plasencia

  2. Una buena pelicula. Pero no se me ocurre desopilante, entendiendo que desopilante es lo que causa mucha risa.
    Está hecha con lo mejor de los efectos especiales. Pero hay algo en que debemos detenernos y reflexionar. Por qué el mundo tiene que mirarse entre buenos y malos. Ese maniquiesmo, propio del cine holywoodense, es el contrabando que se nos quiere vender. O peor que eso, es el champoo con quieren lavar nuestras cabezas. A ese paso vamos a creer que Bush, es el bueno de la película que sucede en la tierra.

  3. No es desopilante ir al cine a ver una película de comics como para pasar el rato y encontrar una pelicular en verdad buena.

    Lo que en verdad es desopilante es que cierren el Noa.

    Juan José

  4. Lo que pasa es que Juan José, no tiene claro lo que es desopilante. Eso es un asunto que no tiene nada que ver con el cine, ni con el Caballero de la noche, sino con el uso del idioma. Bueno, Juan José, no te piques y más bien alista tus 70 solecitos y matriculate en la “pagadita”. Ja.

Deja tu comentario

Pro & Contra se reserva el derecho de eliminar y/o modificar los comentarios que contengan lenguaje inapropiado, spam u otras conductas no apropiadas en una comunidad civilizada. Si tu comentario no aparece, lo estaremos revisando lo mas pronto posible, cada día lo hacemos y colocamos en su lugar. Sentimos las molestias.

Pro&Contra - Publicación de Actualidad, Polémica y Debate.
Hecho el Depósito Legal Nº 2004-6379.
Calle Trujillo 1565 - Punchana, Iquitos.
Teléfono: +(51)(65) 25-2598.