El paro y un recuerdo
ESCRIBE: Jaime Vásquez Valcárcel.
Si alguien me convenciera que las paralizaciones son positivas para la población no tendría ningún problema en apoyar no sólo el paro del 9 de julio sino las que puedan venir. Pero desgraciadamente los paros sólo han servido para que algunos pocos ganen en este río revuelto que se ha convertido la política nacional y regional. Y éste paro no será la excepción porque las motivaciones no han variado, aunque sí los actores. Y eso lo saben mejor los apristas que hoy se oponen al paro convocado por la CGTP cuando ellos mismos y, nosotros también por supuesto, sabemos que hace cuatro años propiciaban lo mismo, añadiendo la famosa patadita que –imagínense- Alan García propinó a un intrometido que amenazaba “robarle cámara”. Y no es que a los apristas se les niegue tener posiciones diametralmente opuestas según las circunstancias. No. Los apristas son el ejemplo palpable de los que algunos llaman “la escopeta de dos cañones”. Y, mirándolo desde el lado amable, lo que los apristas quieren enseñarnos es que una cosa es en el gobierno y otra en la oposición. Ellos son la mejor prueba de ello.
El paro del miércoles será acatado por la mayoría de la población. Pienso que será así. Lo que nunca se sabrá es qué porcentaje de esa población lo acata por decisión propia y qué porcentaje obligado por los malandrines que con palos y otros objetos obligan a parar a quienes, además, estando en contra de la política general de este gobierno, creemos que con este tipo de acciones lo que se provoca es ahondar las contradicciones entre oposición y gobierno.
Y esta paralización evidencia varias contradicciones. La primera de ella es la que se refiere a democracia y tolerancia. Se habla que es democrática la realización de un paro pero ¿de qué democracia podemos hablar si no se a consultado a la ciudadanía sobre su convocatoria y menos sobre la interminable plataforma de lucha que la propicia? ¿No que la democracia es el gobierno del pueblo? Sin embargo, como en tantas oportunidades, nadie consultó al pueblo y se hable en nombre del pueblo. La segunda contradicción es que se apela a la tolerancia tanto por parte de quienes la convocan como por parte de quienes se oponen. Sin embargo, todo el discurso de los dirigentes que promueven el paro está preñado de frases intolerantes. Los dirigentes mismos son intolerantes e intolerables. Una vez más en nombre de la democracia y la tolerancia se comete una serie de abusos. Y ya sabemos que el abuso es lo más opuesto a la democracia.
Todos los años con la celebración del día del maestro recuerdo la ingrata noticia de la muerte en Valladolid de ese gran maestro y mejor amigo, Maurilio Bernardo Paniagua, quien en los colegios donde enseñó y las parroquias donde evangelizó siempre dejaba huella. Aunque en Kanatari, la publicación del Vicariato Apostólico de Iquitos donde Maurilio tanto tiempo trabajó, no hayan dedicado ni media letra en memoria de este sacerdote. Parece que los reyes de la memoria sufren de amnesia. Pero qué se puede esperar si no dedican ni media letra a la solemne celebración eucarística con motivo de las Bodas de Oro Sacerdotales de Monseñor Julián García Centeno y Ángel Pastor Aparicio, el primero vicario de Iquitos y, el segundo, por lo menos constructor de varios colegios y parroquias, que no es poca cosa. Habrá que escribir un memorial –a él que tanto le gustan esos documentos- a Joaquín García Sánchez, director de Kanatari, para que refresque la memoria de sus subordinados y que tengan algo de consideración para con sus superiores y no se comporten como seres inferiores.
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Hace mas de 20 anos que ya no vivo en el Peru y cada vez que se anuncia un paro sea nacional o local, no me termino de preguntar en donde se encuentra la logica, el sentido comun que se necesita desesperadamente para salir del sub-desarrollo, por que se cree absurdamente que hay que dejar de trabajar de producir o de estudiar para lograr presionar a un gobiernos que nunca le ha interesado el verdadero progreso. Haciendo paros no se logra mas que perpetuar las condiciones de sub-desarrollo y pobreza. La ignorancia, la falta de vision y conciencia es tan grande y apabulladora que no permite a los so dichos dirigentes ver mas alla de sus propias intereses arrastrando al pueblo en sus mezquinss ganancias politicas.