DE ESFUERZOS Y FANTASIAS
Y de ninguna manera puedo dejar de mencionar a la ‘virgencita’ que se enamora de un galanazo que ¡desastre de por medio! está casado. Despechada se va a vivir en el extranjero y se casa con un gringo viejón dueño de una cuenta abultada de dólares y un carro último modelo, que anda de terno blanco con un bastón de oro, aunque el pobre tiene un defecto: es ciego. El destino -mejor dicho el guionista novelero- quiere que el galanazo sea botado de su chamba por las denuncias de su mujer y se va a trabajar también en el extranjero y ¡oh maravillosa coincidencia!- se encuentra con la resentida ex en un supermercado de una gran ciudad. El colmo de los colmos es que en un determinado momento el galanazo se entera del estado civil de la amada y le pregunta acerca de cómo va a quedar el gringo, y ella le contesta y le jura que con el gringo ¡no pasó nada de nadaaaaaa!. Y el se la cree y ya se imaginarán lo que ocurre después, pues finalmente las perdices nunca se acaban. Ya no les comento nada acerca de una ‘feita’ que aprende inglés a la velocidad de la luz -sin haber pisado una academia o un centro de idiomas- y que con un par de lentes nuevos, un peinado diferente y unos puentes dentales, se vuelve un monumento de mujer, por que es casi seguro que usted la ha visto. Todo lo que tiene que hacer uno cuando está templado, ¿no es así?. Pasar sentado un par de horas en una silla ubicada en el rincón de una sala, acariciando al perro de la casa -el único amigo que nos queda-, olvidado por nuestro público objetivo, parado en la puerta hecho un palto, esperando en la vereda bajo la lluvia o mirando por la ventana angustiado a ver si alguien se apiada y nos alcanza un vaso de agua, hasta que la chica de nuestros sueños termine de ver su novela y recién nos pueda atender. Lo más complicado es que tienes que mostrarte feliz o sentirte triste cuando veas la novela junto a ella, aunque te vengan unas ganas siderales de dormir a pierna suelta frente a tanta fantasía.
Sin embargo, eso es lo que le gusta a la gente, especialmente a ellas, me decían algunos profesores cuando analizábamos el impacto de las telenovelas en la actitud individual y colectiva de los jóvenes. Y aquí viene la lección que quiero transmitirles a los muchachos, por que con los grandes poco es lo que se puede hacer ya. Nada en la vida, amigos, tiene final de novela. Las cosas no caen como el príncipe azul para las chicas, o como la princesa encantadora para los chicos. Todo cuesta, todo tiene un precio. Ese precio es el esfuerzo que cada uno pone para ser lo que es y para que otros sean lo que son en el sentido positivo. La Biblia -el extraordinario libro de los libros- dice que hay que esforzarse y ser valientes. No temer, ni desmayar. En el plano colectivo, mirando el horizonte del país, hay que fajarse por un destino nuevo, tener actitud de lucha, no para destrozar los bienes o generar daños al interés público, sino para construir un país moderno, próspero, con justicia social.
No estoy diciendo que no miren telenovelas. Tal vez muchos jóvenes lo tomen como una diversión o una catarsis dentro de la confusión globalizante. Pero no crean en el facilismo que venden, en el individualismo que trasuntan, en el exitismo egoísta que aflora en la mayoría de los guiones. Lloren si quieren cuando la ‘buena’ sufre o cuando el ‘galán’ se accidente, pero no crean en sus quimeras de libreto o en sus evanescencias materialistas, sino en su propio empeño y perseverancia. Y usted, mi querido lector, perdóneme por salirme de mi línea de opinión que generalmente trata otros temas, pero quería decir con un artículo como este que hay otros campos de acción pedagógica en los que debemos actuar como ciudadanos responsables.
Ahora que, en lugar de radionovelas están las telenovelas, me imagino que, por lo menos, el piso no pagará el pato de tanto lloriqueo.
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Eso asi debe ser, las chicas esperando al principe azul de los sueños.. pero como dice usted señor moisés esperando pero no quedarnos como penelopes debemos tener otros sueños una buena profesion, ser independientes, trabajar por los que necesitan y sufren hambre y sed de justicia…por la patria.