El recurseo magisterial

ESCRIBE: Jaime Vásquez Valcárcel.

Se ha hecho demasiado escándalo con el hallazgo en las embarcaciones fluviales que transportan a los maestros a sus puestos de labores y se ha magnificado el desembarque de tantas cajas de cerveza en un puerto y otras tantas en el siguiente puerto y bidones de aguardiente en otros lugares donde -se supone- debían desembarcar sólo profesores ávidos por impartir enseñanzas a los niños y adolescentes rurales.

¿Acaso no se ha hecho el recurseo una modalidad recurrente en este país para ganar unos soles más con la finalidad de parar mejor la olla familiar? ¿Acaso los profesionales más destacados e impecablemente vestidos no admiten el recurseo como una modalidad permitida por jefes y subalternos? ¿Alguien puede negar que el recurseo es una actividad que nos todos niegan pero a la que todos acudimos permanentemente? ¿Será que es más fácil lanzarse contra los maestros que llevan alcohol en lugar de libros y por eso se quiere escandalizar el tema? ¿Será que es condenable que profesores ajustados lleven bidones de aguardiente en lugar de mochilas bibliográficas y no lo es que en la ciudad campee esta modalidad?

Todos sabemos que no existe fin de semana que sea tal si es que en el pueblo ribereño -grande o pequeño- no se toma una cervecita -cuando hay- o unas copitas de aguardiente -cuando también lo hay- para hacer más agradable la vida solitaria de quienes por necesidad tienen que alejarse de familiares y amigos. Negar esta realidad es pensar en un mundo ideal donde se impida a cualquier hijo de vecino tomarse los traguitos pertinentes.

A mi no me llama la atención que los maestros trasladen licor como parte del equipaje que desembarcan en los pueblos donde también van a enseñar. Porque basta conocer la idiosincrasia del poblador ribereño y urbano de esta parte del país no sólo para comprender dicho cargamento sino para reconocer en ello una característica selvática y peruana.

En conclusión no hay que hacer mucho escándalo con el licor que llevaron los maestros sino hay que preocuparnos, por ejemplo, con aquellos que dicen ser abstemios y empinan el codo más de la cuenta. Hay que mirar con ojo sospechoso a quienes critican esa característica poblacional porque podrían esconder sus propios gustos. En el periodismo local hay muchas evidencias que me reservo señalar. Salud.




Envia esta nota a un amigo

:

:

:

Una Respuesta to “El recurseo magisterial”

  1. señor director:

    Efectivamente, la noticia del transporte (como “equipaje extra” ) de licor y otras mercaderías que los maestros iquiteños llevan todos los años a sus destinos ribereños y de frontera, para comercializarlos y “ganarse alguito”, tal vez no debería sorprender por lo añejo del fenómeno y por su práctica generalizada entre los docentes rurales. Sin embargo, el periodismo objetivo , ético y sensato, como el que viene pregonando en su columna, debería reconocer en esta mala práctica (para la cual pide que nos hagamos de la vista gorda) , más allá del simple recurseo, un serio problema social y económico que atraviesa el magisterio y que trae aparejada, entre otras secuelas, que el maestro de frontera, llegado a su destino y mientres dure su presencia en ésa, se preocupe más en su negocio particular (si es que no se regresa antes a Iquitos) que en atender su principal y única función.

    Por otro lado, argumentar que uno de los aspectos de la idiosincracia regional, y ribereña en particular, es “echarse unas aguas” “cuando lo hay” (o sea, ser choborra es “…una característica selvática y peruana…”), para justificar el comercio de licor que hacen los docentes del interior aprovechando su traslado a fronteras, resulta ser un argumento superficial y deleznable; y más aún cuando señala tácitamente que si Iquitos dicho comercio es masivo lo que que hacen los docentes es aceptable (”…¿Será que es condenable que profesores ajustados lleven bidones de aguardiente en lugar de mochilas bibliográficas y no lo es que en la ciudad campee esta modalidad?” …). Como quien dice: “mal de muchos , consuelo de tontos”.

    El alarmante alcoholismo, principalmente en la juventud de nuestra ciudad, estimulado machaconamente por los medios de comunicación iquiteños (dentro los cuales destacan los medios de su propiedad ) , quienes diariamente -probablemente por canje- promueven a los cumbiódromos, a los mediocres grupos de cumbia local, a las discotecas fashion, y sus aniversarios de todos los días y a todo dar, pintando un espejismo de luces y psicodelia a miles de jóvenes loretanos desempleados ó malempleados, que no alcanzan a ver mejor futuro que emular a “quien se pone la mayor cantidad de chelas es el que manda” (según reciente y tropical afirmación de pintor local) no tiene, ni de lejos, nada que ver con el comercio estacional de los docentes fronterizos. Es otro problema.

    Finalmente, usted que se está autoerigiendo en el César Hildebrandt del Amazonas, en el Catón de iquitos, debería profundizar su análisis de algunos de los problemas de la región. O es que usted estimado director, se “recursea” escribiendo y publicando este tipo de análisis?.

    Atentamente.

    Domingo.

Deja tu comentario

Pro & Contra se reserva el derecho de eliminar y/o modificar los comentarios que contengan lenguaje inapropiado, spam u otras conductas no apropiadas en una comunidad civilizada. Si tu comentario no aparece, lo estaremos revisando lo mas pronto posible, cada día lo hacemos y colocamos en su lugar. Sentimos las molestias.

Pro&Contra - Publicación de Actualidad, Polémica y Debate.
Hecho el Depósito Legal Nº 2004-6379.
Calle Trujillo 1565 - Punchana, Iquitos.
Teléfono: +(51)(65) 25-2598.