Los no contactados no quieren contactarse
A fines del año pasado, causó revuelo en los noticieros mundiales la noticia de que veintiún miembros de un pueblo indígena no contactado habían sido vistos desde un avión que sobrevolaba en las orillas del río Piedras en el sureste amazónico peruano. El avistamiento sucedió justo cuando unos días antes un alto funcionario de una empresa petrolera peruana acababa de declarar que era improbable que existiesen indígenas no contactados por que nadie los había visto. La extraordinaria coincidencia sucedida hizo que mucha gente que conoce la selva peruana tejiera alrededor de ella conjeturas referidas a la veracidad del video obtenido -cuántas avionetas realizan innumerables vuelos a zonas remotas y no han tenido la suerte de ser testigos y menos de filmar a los representantes de esos pueblos en aislamiento voluntario, y ahora aparece una filmación efectuada en el momento preciso para darle una bofetada a un señor que unas horas antes había declarado que nadie los había visto, decían-. Sin duda, en ese contexto el hecho puede catalogarse de casi milagroso y sirvió de argumento a los “ambientalistas” de las oenegés y sus corifeos para gritar a todo viento su propósito permanente de impedir la exploración de petróleo y gas en la amazonía. Tan atractivo era el tema de los “no contactados” o “pueblos en aislamiento voluntario” que hasta el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) organizó un forum para que los expertos dijeran su palabra.
Y hablando del IIAP. Hace unos días mientras conversaba con unos colegas ingenieros forestales acerca de los alcances del Decreto Legislativo Nº 1013 que crea el Ministerio del Ambiente, llegamos inevitablemente a la persistente resistencia del IIAP a ser adscrito en el universo sectorial del Estado peruano, y ahora último, al sector recientemente creado. En un momento de la simpática reunión, el más mudo de todos los contertulios -que dicho sea de paso también fue el más mudo de la promoción cuando éramos estudiantes universitarios-, después de libarse un par de vinos, dijo algo que causó mucha hilaridad entre los asistentes. Se paró de su asiento y dijo con tono sabio y locuacidad sorprendente: saben qué colegas, a mi me parece que el IIAP se parece a esos pueblos “no contactados”, quieren vivir siempre en “aislamiento voluntario” y hay que respetar su decisión, así que ¡vivan los no contactados que no quieren contactarse! Y dicho esto se sentó para pedir una vuelta más. Y nosotros, caramba que a este colega se le subió el etanol, no, que anda metido en problemas sentimentales últimamente, no, que el exigente trabajo de consultor lo tiene loco, no, que está a punto de firmar por una oenegé con financiamiento europeo, va a ganar en euros.
Pues bien, hoy y ya sin vinos en mi circulación sanguínea, me puse a pensar mejor en el slogan que este colega pronunció y que palabras más, palabras menos, les he transcrito líneas arriba. En efecto, es cierto que la sexta disposición complementaria del DL 1013 adscribe el IIAP al Ministerio del Ambiente como organismo de derecho público interno, pero el artículo 18 en el título referido a la coordinación y articulación interinstitucional, establece que el IIAP se relaciona con el gobierno nacional a través del Ministerio del Ambiente y directamente con los gobiernos regionales de su ámbito. Entonces, me pregunto, donde está la pérdida de autonomía que se le quiere cargar al tan denostado decreto, si seguirá eligiendo a sus directivos como hasta ahora lo ha hecho y seguirá relacionándose ahora con más fuerza con las regiones de su ámbito. Lo que pasa es que no se quiere aceptar que autonomía no es hacer lo que a cada uno se nos ocurra o se nos venga en gana. De acuerdo al dispositivo, la intención legislativa es clarísima: que la visión, la misión, los objetivos, las acciones, las metas, los productos y los resultados que espera obtener el IIAP deben estar enmarcados en los grandes lineamientos de política nacional. El IIAP debe tener imprescindiblemente una vinculación con el esfuerzo nacional de constituirnos en un país competitivo que le saque provecho a su geografía y a sus recursos naturales sin generar impactos sociales y ambientales negativos. No puede el IIAP seguir siendo una institución aislada bajo el manto sagradísimo de una autonomía constitucional tal vez nunca bien entendida, con una endogamia impresionante, con toneladas de estudios cuya practicidad y utilidad no se ha validado en las dimensiones que requiere el país, pese a los 25 años de canon petrolero que le han correspondido y a la facultad de seguir captando recursos de la cooperación internacional que por cierto nadie lo va a quitar. Pero el IIAP no puede ser una oenegé cualquiera que exhibe voluminosos documentos anillados -algunos repetitivos a través del tiempo- que recibe recursos que no llegan al beneficiario real por que van quedándose en el camino ya sea a través de consultorías, estudios o muestras fotográficas.
El IIAP, nuestro IIAP, -lo decimos con afecto a la Institución y a muchos de sus miembros que son nuestros amigos-, tiene que ajustar sus políticas de investigación a las necesidades de la gran región amazónica, y también a las necesidades de la gran nación que estamos obligados a construir a más tardar en este periodo que queda de aquí al bicentenario de la República. Por eso, el artículo 7º, literal l) del DL 1013 que establece que es función específica del Ministerio del Ambiente supervisar el funcionamiento de los organismos públicos adscritos al sector y garantizar que su actuación se enmarque dentro de los objetivos de la política nacional ambiental, no debe escandalizar a nadie, por que es así como debe ser. Félix Calderón, uno de los intelectuales contemporáneos más brillantes que tiene el Perú, en un artículo reciente dice que tres son los principios subyacentes a la grandeza de las naciones: visión unitaria del conjunto, continuidad en el accionar gubernamental y disciplina cívica, precisando que el primer principio supone la unidad en la diversidad y la primacía del interés común en relación con los intereses particulares. Es verdad que esta unidad no implica el adocenamiento ni el verticalismo, cosa que no hay en la legislación promulgada, por que la creación del Ministerio del Ambiente y, consecuentemente, la unidad de la diversidad de instituciones que confluyen al objetivo de dotarle de sustentabilidad ambiental al desarrollo, es una discusión antiquísima, tiene más de 25 años -el mismo tiempo de vida del IIAP- y lo practicábamos cuando éramos unos mozalbetes leyendo a Antonio Brack, a Marc Dourojeanni o a Jorge Malleux.
Espero abundar en este tema en un próximo artículo, por que el editor no espera. En el interregno invitaré otro vino a mi amigo, el mudo de la promo, a ver si pronuncia otro apotegma célebre que nos obligue a reflexionar y a seguir discutiendo este importantísmo asunto que trata de contactar con el Estado y la sociedad a una institución “no contactada” que se resiste a contactarse.
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La burlona crítica al cientificismo encapsulado del IIAP es aceptabe y hasta festejable. Una institución , que a pesar de haber sido reconocida continentalmente como Secretaría Técnica del Tratado de Cooperación Amazónica, no ha ido más allá de hacer múltiples estudios sobre el aguaje, y poco ha hecho para difundir y menos aún para liderar procesos de “desarrollo sustentable” y ni siquiera, mínimamente, generar efectos multiplicadores de sus actividades. Pero ello es responsabilidad de los que lo han dirigido hasta hoy. De aquellas gentes que se han encaramado en esa institución como la tabla contra el desempleo y el mejor escondite para la mediocridad.
Sin embargo, no es necesario ser abogado, ni ingeniero forestal -con el respeto que se merecen los profesionales de estas ramas- para darse cuenta que la subordinación legal del IIAP al Ministerio del Medio Ambiente (MMA), acarrea el sometimiento y sujeción de una institución que puede representar un serio obstáculo a la política depredatoria del gobierno aprista.
Qué otra cosa sinó significa decir que esta “adscripción” del IIAP al MMA es para que ” .su actuación se enmarque dentro de los objetivos de la política nacional ambiental, [lo que] no debe escandalizar a nadie, por que es así como debe ser…”. Y cuál es la politica ambiental del Apra? No tiene ninguna. Lo que existe es una amplia y profunda política de incentivar la sobreexplotación irracional e irresponsable de los recursos naturales en nombre del crecimiento económico del país. Un crecimiento , además, que sigue sin “chorrear”. El alto costo ecológicode esta poilítica neoliberal tarde o temprano nos pasará la factura a todos los loretanos presentes y futuros.
Entonces si la política del gobierno es la concesión, sin remilgos, a las petroleras instaladas y por instalarse en nuestra selva, un organismo “disciplinado” y perfectamente “verticalizado” ( de estos temas los “compañeros” saben mucho) es preferible y funcional a uno que mantenga autonomía , aunque sea formal (Brack acaba de decir que “revisará este aspecto de la ley”. Ya se dió cuenta de las enormes limitaciones funcionales y materiales del neonato).
Así, el amigo Panduro, al defender la “articulación institucional” del IIAP al MMA, se luce más alanista que Alan para justificar la aplanadora neoliberal en que se ha convertido su gobierno.
Hola!
Es natural que en todo sistema administrativo existan clasificaciones y jerarquias a efecto de lograr eficiencia en los resultados de los entes involucrados en tales procesos.Con mayor razón, en el ámbito gubernamental de un país.Creo que es eso lo que se busca con la creación,un poco tardía, del Minist. del Medio Ambiente, haciendo que todas las instituciones que tienen ligación con esa área, formen parte del nuevo ministerio, como el caso del IIAP, que dicho sea de paso, seria bueno que diga al país cuál es o cuáles son, (seria mucho pedir?) los aportes que produjo para el desarrollo sutentáble de nuestra región amazónica.Si la respuesta es negativa, seria oportuno ahora hacer las reinvindicaciones del caso, por ambas partes.Gracias.
Estimado Carlos Humberto, no hay nada de malo que las instituciones gubernamentales centrales o los Organismos Públicos Descentralizados autónomos, confluyan o sigan las politicas del Estado o el Gobierno, el caso es que el gobierno actual NO TIENE políticas ambientales ni educativas, y para Loreto sólo hay más de lo mismo.
les animo a revisar nuestro sitio web alli veran a donde se van los miles de soles producto de nuestro canon petrolero. ah pero lo q no se ve y no se quiere mostrar pueden solicitarlo como ciudadanos en cumplimiento con la ley de transparencia, que como veran esta inactual en el iiap. porq sera, q se oculta, a quien se favorece. mucho por decir y todo por ocultar como una perla mas en una institucion estatal loretana.