Donde dije digo, digo Diego

Por Miguel Donayre Pinedo.

La noticia rebotó en los medios de comunicación de este globo de aldeas. El hombre que había sido el azote contra la corrupción y la prostitución en Nueva York, cayó con las manos en la masa, puteando. El enigmático cliente número 9, que era el martillo contra las casas de cita o en buen peruano, del chongo, era el fiscal de marras. Era implacable. Nadie imaginaba que este personaje hubiese sido un asiduo concurrente de estos antros. Además, este calenturiento hombre público pagaba sus debilidades venéreas con dinero del erario público, y entonces, se supo lo que hacía y él tuvo que renunciar. Su reemplazo, un líder político negro, puso el parche antes que “reventara el chupo”, dijo que él y su mujer, mantuvieron relaciones extramaritales durante su separación, y pagó con dinero propio.

Lo triste de todo este, fue que la mujer del fiscal estuvo al lado de él en el momento de pedir perdón públicamente y reconocer lo que hizo, nadie hubiera querido estar en el pellejo de su mujer. Esto es una muestra de machismo hegemónico de la política anglosajona.

De todo este guirigay la que ha llevado agua para su molino, fue su compañera de carnes. Se está forrando de dinero. Inclusive, las principales revistas eróticas le han ofertado sumas astronómicas para entrevistas y, obviamente, pose calata en las portadas de sus revistas, el morbo vende.

Aquí en la península ocurrió un hecho parecido, pero con matices. Uno líder político conservador a ultranza, pertenecía a una secta católica- cristiana. Sí, de aquellos que van a misa todos los días, se confiesan casi a diario y muy comprometido con la causa. Es más, cuando el Papa Benedicto XVI visitó en España, él estuvo en el comité de recepción. Besaba anillos a cuanto Obispo se pusiera al frente. Odiaba a los homosexuales y era un radical contra esta opción sexual.

Tras una rutinaria inspección de las cuentas públicas, se dieron cuenta que el tío, conocidos por su círculo como “Pepera”, en honor a las iniciales del partido que militaba (Partido Popular, PP), gastaba dinero público en discotecas y club de alterne. Fueron tirando del hilo y se descubrió que los bares eran bares gay, él concurría asiduamente, casi a diario, como cuando iba a misa.

El susodicho ha pedido disculpas y dijo que estaba enfermo (todos pensaron que era y es una estrategia de la defensa), pero, tuvo a bien de no salir con la familia. Su cinismo hubiera sido en el tamaño del océano.

Las personas somos unas cajas de sorpresas y, al mismo tiempo, muy complejas y contradictorias. Donde dije digo, digo Diego. Con muchas zonas grises y de fronteras sin delimitar. Con historias y presentes, con pasados que vuelven y van. No nos atreveríamos, fácilmente, a lanzar ninguna piedra. Sabemos por la experiencia que la vida tiene muchas tonalidades, aristas, ángulos y vértices, que esta no es ni blanca ni negra y, a pesar de todo esto, nos metemos en estos berenjenales.

Temo mucho a la verborrea y la retórica fácil. La experiencia nos dice que a las personas hay que valorarlas, no por lo que dicen sino por lo que hacen u omiten hacer.




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