PRELUDIOS DEL 24 OCTUBRE 98
Moisés Panduro Coral
El domingo 21 fue provechoso para la rebusca de documentos en ese cerro de papeles viejos, amarillentos y desordenados que constituye mi archivo. Pero ¡maravilloso archivo éste! En una cajita de cartón me encontré con algunas de las notas editoriales de un programa radial que conducía en Contamana, mi tierra adoptiva, mi querer hecho suelo firme, agua limpia, cerro azul, sirena encantada, torrente eufórico, semilla noble, corazón generoso, espíritu guerrero. Tenía la costumbre de editorializar mis opiniones y de escribirlos antes de leerlos, y hasta unos días atrás creía que esas notas se habían perdido y entonces pensaba que nadie sabría, ni yo siquiera, qué es lo que pude haber dicho en cada mañana allí frente a un micrófono -y con el operador de radio entre asustado y convencido, diciéndome con gestos de puño en alto y desde su hambre de joven: ¡hay que darle más duro a la dictadura!-.
Pero ahí estaban las notas este domingo. Guardaditas, quietecitas, caminando en las mudanzas sin quejarse, pasando rompimientos y retornos, igual con lluvias y con soles, resistiéndose a que sus letras delineadas con cinta de impresora sean borradas, tal vez esperando un domingo en que su autor quiera volver a leerlas ya no en una cabina de radio con bulla matinal para una audiencia, sino en el silencio de una tarde para él mismo. Y llegó el domingo, en que obligado por la inamovilidad del censo, vine a rescatarlas. Para esta ocasión he decidido tomar de ellas unos extractos que constituyen el preludio de lo que días después ocurriría en Iquitos el 24 de Octubre de 1998. Nueve años han pasado ya, pero ahora se entenderá mejor por qué mi posición respecto de Saramiriza y Pijuayal tiene un profundo sentido peruanista y no es, -y nunca será-, una túnica oportunista que cobija aspiraciones electorales, como sucede con otros, especialmente con esos patrioteros de última hora.
Dije el 31.08.98 cuando el Congreso fujimorista frustró la posibilidad de continuar con el proceso de referéndum iniciado por las fuerzas democráticas: “Tenemos que olvidarnos del Congreso como escenario de lucha contra la dictadura… Es más, creo que ni siquiera los canales legalistas sirven en esta etapa de nuestra historia. En Iquitos, el pueblo nuevamente saldrá a las calles para expresar su disconformidad con la debilidad de la política exterior en las negociaciones con el Ecuador y su repudio a la barbarie antidemocrática de una taifa mafiosa que no se ha dado cuenta aún que la paciencia se nos acaba”
El 15.09.08 editorialicé: “Los peruanos tenemos que seguir despertando por que todo ese océano de latrocinio y corrupción que nos ahoga, todo ese mundo gaseoso de grandes negociados que nos asfixia, todo ese accionar mafioso oculto detrás de las adquisiciones y contratos de obra, toda esa acción gangsteril de los grupos de poder económico, todos esos signos exteriores de riqueza de dudosa procedencia, tendrán que conocerse algún día, por más cortinas de humo y por más finta que hagan los que aupados en el poder están vendiendo el Perú a pedazos”. Un día antes un general declaró que una dictadura es mejor que una democracia por que en ésta hay corrupción. ¡Conchudazo el tipo pues hoy está en cana por 18 millones de verdes de coima que le encontraron en su cuenta bancaria!.
Posteriormente, el 17.09.08 el editorial fue tajante “No podemos, no debemos permitir que nos trampeen con términos nunca conocidos ni manejados en el derecho internacional como ‘soberanía útil’ o ‘soberanía funcional’ que nuestra diplomacia debilucha lo acepta como parte de su vocabulario. La soberanía -para nosotros los que vivimos en Loreto- es soberanía. No tiene por qué llevar apellidos. Es soberanía o no es soberanía.”. El 28.09.08 a propósito de una movilización convocada por el Frente Patriótico de Loreto insistí: “Desde hace tiempo, hemos venido advirtiendo que el manejo de nuestra diplomacia se parece mucho a la de los años 20, cuando en reuniones secretas, no consultadas con la población, y festinando trámites parlamentarios, una dictadura entregó a Colombia territorios que pertenecían a nuestro país. Hoy sucede lo mismo con la dictadura fujimorista, tenemos una diplomacia escuálida que ha perdido posiciones en las negociaciones, y afrontamos una situación que a todos luces indica que el gobierno se ha comprometido con el Ecuador más allá de lo que establece el artículo sexto del Protocolo de Río de Janeiro”. Y vaya que así fue. La dictadura había negociado Saramiriza y Pijuayal.
El 23.10.08 el editorial fue premonitorio: “Quien siembra vientos cosecha tempestades. La dictadura sembró vientos y ahora cosechará tempestades. Y lloverá, lloverá, en algún momento”. Y vino el 24 de Octubre de 1998. Y hoy puedo recordarlo, gracias a la resistencia de estos papelitos combativos que esperaron un domingo para volver a disparar aquello que mi audiencia contamanina escuchó hace nueve años.
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